El fin del arte es casi divino: resucitar, si hace historia
Víctor Hugo…
El barrio Granada, ubicado al norte de la ciudad de Cali, es considerado uno de los más importantes de la misma y cuenta con diversas características que hacen de él, un lugar digno de ser resaltado y tenido en cuenta.
Considerado uno de los barrios más tradicionales por su historia, localización y arquitectura, Granada ha tenido que pasar por diversos momentos que han reflejado la cualidad camaleónica de la ciudad física, social y culturalmente a través de los años. Los procesos de cambio que se han generado han tenido su impacto directa o indirectamente en el resto de la ciudad y sus habitantes de forma no siempre positiva, por esta razón es interesante observar cómo no solo su arquitectura, sino su sentido y percepción se han vistos modificados en la actualidad.
Constituido inicialmente como un barrio residencial, Granada era hogar de las familias aristocráticas coloniales del momento. Su arquitectura bella y ostentosa, sus extensas viviendas, además de la calma y tranquilidad generadas en su ambiente, solían ser de sus mejores cualidades. Aquel estilo colonial-mediterráneo caracterizado por sus grandes ventanales, arcos en las entradas y extensos espacios ha permitido a Granada tener en sus calles 25 edificaciones que hoy son consideradas como un patrimonio arquitectónico de la ciudad. Además de ello, no en vano fue escogido como escenario en el año de 1924, para la realización cinematográfica de la obra literaria “La María” del autor Jorge Isaacs, valiéndose de la casa de un residente del lugar en aquella época, pues contaba con las características clásicas requeridas para el desarrollo de la historia.
El esplendor del lugar se vio, con el transcurrir de los años, opacado por los procesos socio-económicos y de expansión por los que atravesó la ciudad en la década de los ochenta. Ésta se empezó hacer más grande y la atención de las actividades económicas, al igual que las de urbanización y ocupación del espacio se enfocaron más en el sur de la ciudad, relegando a un segundo plano al tradicional sector de Granada. Dicho abandono trajo como consecuencia la inseguridad en el sector y otro tipo de actividades ilícitas como el expendio de drogas y la prostitución, sumergiéndolo en una profunda crisis que parecía muy difícil de superar.
A mediados de la década de los noventa, la vida volvió a las calles de Granada con la creación de ciertos establecimientos de uso particular y público. La tradición que se refleja en el barrio a través de su arquitectura sirvió de perfecto escenario para la instauración de lugares que permitieran darle al sector una nueva proyección comercial y turística, y que de cierta manera, recuperara aquel estatus de exclusividad y opulencia con que contaba en sus inicios.
Siendo Granada Faró el primer restaurante en apostar por esta nueva visión del barrio, le siguieron los pasos otra gran cantidad de establecimientos de diversa índole, como bares, galerías de arte, museos, hoteles y discotecas, haciendo nuevamente del barrio Granada un sector digno resaltar. Por lo anterior, éste se ha convertido en un punto de desarrollo importante para la ciudad en la medida que cuenta con una amplia gama de opciones de entretenimiento para propios y turistas, además de considerarse como una zona rica en gastronomía, teniendo la historia propia de la ciudad dibujada en sus calles y casas, además de catalogarse ahora, como la “Zona Rosa” de Cali.
Con lo anterior, aunque positivo de alguna manera para la recuperación de tan tradicional sitio, no todo es “color de rosa”. Esta implantación de lugares de ocio y esparcimiento ha traído consigo ciertos resultados perjudiciales que han alterado el ritmo de vida en dicho sector. En sus inicios, Granada era considerado un exclusivo barrio residencial en el que vivía gente adinerada y en la actualidad, sigue siendo igualmente exclusivo, pero posee otro tipo de conflictos. Aquel carácter residencial del barrio se ha ido perdiendo a causa de lo que, en su momento, fue razón de cambio y “resurrección”. Esta nueva adaptación que se ha hecho de los espacios, acompañado de la modernización de los tiempos y los cambios sociales acaecidos con el pasar de los años, han conllevado a la pérdida de la tradicionalidad del lugar, pérdida que se refleja por ejemplo, en los diseños de los nuevos bares que rompen con su arquitectura tradicional, en la medida en que sus calles ya han dejado de ser aptas para pasear agradablemente y deleitarse con las bellas formas que lo configuran, pasando a convertirse en lugar de encuentro para fiestas, invadiendo el espacio público, causando el deterioro de sus andenes, creando un exceso de ruido, entre otros, que son los conflictos que actualmente lo aquejan.
En contraposición a lo anterior y abogando un poco por la recuperación de Granada como un sector tradicional, patrimonio arquitectónico de la ciudad de Santiago de Cali, se están liderando dos proyectos de conservación de este patrimonio, en un esfuerzo conjunto entre los habitantes de la zona, la cámara de comercio y el DAGMA. Estos proyectos son:
1. 'CORREDOR CULTURAL Y AMBIENTAL RÍO CALI' liderado por el Departamento de Gestión del Medio Ambiente -DAGMA- y la Cámara de Comercio.
Dicho proyecto lo integran tres propuestas a desarrollar las cuales son:
El Santuario del Agua' en el Parque del Acueducto, La Alameda del Río y La Plataforma de Espacio Público de los Ejes Turísticos de los barrios El Peñón y Granada.
Los estudios y diseños del proyecto contemplan aspectos arquitectónicos, paisajísticos, hidráulicos, de ingeniería civil y de movilidad urbana. los cuales serán financiados por la Cámara de Comercio de Cali, el Fonade, Colgate Palmolive y la Alcaldía de Cali, y el acompañamiento técnico de Emcali.
“De esta forma tendremos tres importantes componentes de la ciudad integrados a las vocaciones culturales, gastronómicas, de recreación y de contacto con el medio ambiente”- dijo el Presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Julián Domínguez Rivera.
2. La Asociación Paseo Granada formada por tres (3) almacenes y veintiséis (26) de los restaurantes más santiguos del barrio defiende que el progreso de la zona no vaya en contravía de su arquitectura original. Que las cosas no sean derribadas por el modernismo.
Dentro de los propósitos de la organización está la recuperación de los espacios de convivencia ciudadana para lo que cuenta con el aval de la cámara de comercio.
Para Yolanda Constain, directora social de la entidad, “la iniciativa logrará el próximo año recuperar los andenes y transformar las congestionadas vías que atraviesan el rio en senderos en los que se pueda seguir, sin afanes, el ritmo de la brisa del eterno Granada.
Con esto se busca iniciar una apropiación por parte de la comunidad para construir y crear una conciencia social que permita establecer un modelo de desarrollo sostenible en esta zona de la ciudad, así como reivindicar la condición de Granada como lo que es verdaderamente, un lugar que refleja y contiene en sus formas y arquitectura la historia de un pueblo.
Es importante que Granada sea incluida en la vida y cultura de los pobladores, que se sientan parte de éste y que se construya una identidad que genere orgullo, conciencia y sentido de pertenencia, con el fin de protegerlo y permitir a las generaciones venideras disfrutar y conocer de un pasado que es inherente a nuestra cultura.
O ¿es acaso posible pensar en un futuro para una ciudad que no cuida, no valora, ni respeta su historia?
Es importante que Granada sea incluida en la vida y cultura de los pobladores, que se sientan parte de éste y que se construya una identidad que genere orgullo, conciencia y sentido de pertenencia, con el fin de protegerlo y permitir a las generaciones venideras disfrutar y conocer de un pasado que es inherente a nuestra cultura.
O ¿es acaso posible pensar en un futuro para una ciudad que no cuida, no valora, ni respeta su historia?
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